En general la mayoría de las empresas cierran el ejercicio al de 31 de diciembre, fecha a la que nos encontramos abocados en breve para el ejercicio 2019.

Los plazos legales que van conformando todo el proceso de cierre del ejercicio son:

  • 3 meses después del 31 de Diciembre, ósea el 31 de Marzo, para formular las cuentas del ejercicio.
  • 4 meses, el 30 de Abril para legalizar los libros y 6 meses, hasta el 30 de junio, para celebrar Junta General y aprobar las cuentas anuales.
  • Una vez aprobadas las cuentas anuales, se depositan en el Registro Mercantil correspondiente durante el mes siguiente a la Junta, ósea como máximo el 30 de Julio.
  • En los 15 días siguientes, máximo hasta el 14 de agosto el registrador certifica si se han presentado los documentos exigidos por la ley y se publican en el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME).

En cuanto a plazos fiscales:

El plazo para pagar el impuesto de sociedades concluye el 25 de julio para las empresas cuyo periodo impositivo coincide con el año natural y para las demás, a los 25 días naturales tras los seis meses una vez concluido el periodo impositivo

Es importante en caso de operaciones de escisión societaria, como este hecho afecta a las cuentas anuales del ejercicio, para ello es conveniente consultar la norma que a continuación se enlaza:

Pasos para el cierre contable

El cierre contable incluye una serie de acciones necesarias para obtener la cifra final de beneficios o pérdidas. Como esta cifra depende de varios libros de cuentas y antes de obtenerla se han de localizar los posibles errores que se hayan cometido durante el ejercicio, como anotaciones de valores equivocados, cuentas erróneas u operaciones no documentadas.

La parte Contable del cierre

En el área de contabilidad debes revisar las operaciones más comunes, que pueden ser:

  • Amortizaciones: reflejan la pérdida de valor de los activos fijos que aparecen en el balance de la empresa.
  • Ingresos y gastos aplazados: son los ingresos aún no cobrados, los pagos no efectuados y los intereses devengados.
  • El pago de la deuda a corto y largo plazo.
  • Provisiones: que te permiten hacer frente a los gatos comunes que puedan tener un impacto en la tesorería de la empresa.

Es importante que compruebes que la contabilidad cuadre con los asientos contables de los libros de cuentas, ya que no puede haber ningún error en las cuentas establecidas en el Plan General Contable. Son: financiación básica, activo no corriente, existencias, Acreedores y deudores por operaciones comerciales, cuentas financieras, compras y gastos, ventas e ingresos, gastos imputados al patrimonio neto e ingresos imputados al patrimonio neto.

Después, debes cerrar los libros contables, que son el de inventarios y el de cuentas anuales.

También debes hacer el asiento de regulación, que es donde se indica si la empresa ha tenido beneficios o ha perdido dinero en este ejercicio.

Para terminar, es necesario realizar el asiento de cierre del ejercicio y el asiento de apertura del nuevo año contable 2020.

La parte Fiscal del cierre del ejercicio

Los tres principales impuestos son el impuesto de sociedades, el impuesto de la renta de las personas físicas o IRPF, y el impuesto sobre el patrimonio para empresarios y profesionales.

Al mismo tiempo que haces el cierre del ejercicio contable, debes realizar el cierre fiscal. Debes comprobar los siguientes puntos:

La amortización fiscal: a diferencia de la amortización contable, la fiscal refleja qué parte del gasto de la amortización podrás deducir en la cuenta de resultados.

  • El tratamiento fiscal de los contratos de renting y leasing que tenga tu empresa.
  • El tratamiento fiscal de las operaciones que hayas realizado durante el ejercicio.
  • Los dividendos y la tributación doble.
  • Los criterios aplicables a la imputación de ingresos y gastos a la base imponible.
  • Las deducciones de los beneficios e incentivos de la inversión empresarial.
  • Las ventajas fiscales derivadas de las donaciones.

También debes presentar el Impuesto de Sociedades, la entrega de los modelos anuales de IVA o 390, y la amortización de activos.